sábado, 19 de mayo de 2018
sábado, 5 de mayo de 2018
EVALUACIÓN DOMICILIARIA
Ø ENTREGA: 16/05/2018. Durante el horario de cursada.
El trabajo deberá entregarse en persona,
impreso y respetando el siguiente formato:
Ø CARÁTULA:
Nombre-Apellido-Cátedra-Comisión-Año
Ø TIPOGRAFÍA: Times News Roman 12.
Ø INTERLINEADO: 1.5
Ø TEXTO: Justificado.
Ø MÁRGEN: 2cm de cada lado /2 cm superior e
inferior.
Ø PRESENTACIÓN: Máximo de cuatro carillas de
extensión. Páginas enumeradas
CONSIGNA:
· A partir de la lectura de los capítulos I
y II del texto “¿Qué Es La Historia?” de Edward Carr, les solicitamos que:
1.
Desarrolle
un cuadro sinóptico acerca de las principales ideas historiográficas
desarrolladas Por Carr (Aclaración: en este mismo deben estar incluidas sus
definiciones acerca de la historia, la relación con el hecho histórico, la
relación del historiador con la sociedad y
la función de la historia).
2.
¿Qué crítica dará Carr respecto del
Positivismo y la posición Collingwood/Croce?. Desarrolle en su argumentación
las posturas de estas dos corrientes criticadas por el historiador inglés
3.
Lea la
siguiente fuente y responda:
|
“Unos días antes se decía que
Perón estaba gravemente enfermo. Por los parlantes se había anunciado que
el coronel Perón se encontraba bien de salud y que estaba en el Hospital
Militar. Para otros –quizá- con anterioridad, pero a partir de ese 17 de
octubre despierta la conciencia para nosotros. Se hace carne que al pueblo
tiene que respetársele como tal, cosa que Perón proclamaba diariamente. De
ahí que, si bien nos sentíamos impotentes, podíamos hacer algo: sacar a
Perón de las garras de la oligarquía y colocarlo en el lugar que
correspondía para que sea permanente una auténtica justicia. Es decir, ese
idealismo que teníamos nunca lo habíamos vivido en el país. No creí que iba
a haber tanta gente en la Plaza; lo que sí pensaba era que el
agradecimiento del pueblo a Perón tenía que ser auténtico. Cuando vimos que
por fin su persona se asomó por el balcón sentimos un gran alivio.
Disfrutamos cada palabra de su discurso, que eran nuestras palabras. Yo no
conocía la reacción de la gente, hasta que la viví”.
Relato de un obrero
sobre el 17 de octubre de 1945
|
A) Si
ustedes fueran Edward Carr en 2018 ¿Qué condiciones tendrían en cuenta para analizar esta fuente?
B) ¿Cuál
sería su opinión acerca de la lectura de esta fuente reflejándose en la
posición de
“El Gran Hombre”. Según
Edward Carr. Fundamente.
Aclaración: este es un informe de lectura pedido por los alumnos practicantes. Solicitamos a los alumnos de la Cátedra dar respuesta en forma y tiempo a fin de terminar con las prácticas docentes. Una vez concluidas volveremos a trabajar el texto
miércoles, 25 de abril de 2018
Programa de la materia
cliquear para bajar
PROGRAMA
2018
INSTITUTO SUPERIOR DEL PROFESORADO “DR.
JOAQUÍN V. GONZÁLEZ”
Nivel:
Terciario
Carrera: Profesorado
en Historia.
Trayecto / ejes: disciplinar (Plan 2010) De la Formación General (Plan 2015)
Instancia curricular: Introducción a la Historia y Trabajos Prácticos
Cursada
anual
Carga horaria: 4 horas cátedra semanales
Profesor: Profesor Sergio Fabián Di Stéfano
Profesor Ayudante de Trabajos Prácticos: Profesor Alan Yamil Aisa
ALUMNOS AYUDANTES: Nicolás Robledo-Carlos Ledesma
lunes, 9 de abril de 2018
viernes, 30 de marzo de 2018
La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas
La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas
En los debates políticos y en diversos campos de las ciencias sociales, han
sido notorias las dificultades para formular alternativas teóricas y políticas a la
primacía total del mercado, cuya defensa más coherente ha sido formulada por
el neoliberalismo. Estas dificultades se deben, en una importante medida, al
hecho de que el neoliberalismo es debatido y confrontado como una teoría
económica, cuando en realidad debe ser comprendido como el discurso
hegemónico de un modelo civilizatorio, esto es, como una extraordinaria
síntesis de los supuestos y valores básicos de la sociedad liberal moderna en
torno al ser humano, la riqueza, la naturaleza, la historia, el progreso, el
conocimiento y la buena vida. Las alternativas a las propuestas neoliberales y
al modelo de vida que representan, no pueden buscarse en otros modelos o
teorías en el campo de la economía ya que la economía misma como disciplina
científica asume, en lo fundamental, la cosmovisión liberal.
La expresión más potente de la eficacia del pensamiento científico moderno es
lo que puede ser descrito literalmente como la naturalización de las relaciones
sociales, la noción de acuerdo a la cual las características de la sociedad
llamada moderna son la expresión de las tendencias espontáneas, naturales
del desarrollo histórico de la sociedad. La sociedad liberal industrial se
constituye –desde esta perspectiva– no sólo en el orden social deseable, sino
en el único posible. Esta es la concepción según la cual nos encontramos hoy
en un punto de llegada, sociedad sin ideologías, modelo civilizatorio único,
globalizado, universal, que hace innecesaria la política, en la medida en que ya
no hay alternativas posibles a ese modo de vida.
miércoles, 28 de marzo de 2018
HEGEMONIA
Guevara, Raúl Alfredo Cristales : manual para mirar el mundo social . – 1ª ed. - Tandil: el autor, 2014.

Diccionario de estudios culturales latinoamericanos / coordinación de Mónica Szurmuk y Robert McKee Irwin ; colaboradores, Silvana Rabinovich ... [et al.]. — México : Siglo XXI Editores : Instituto Mora, 2009

Diccionario de estudios culturales latinoamericanos / coordinación de Mónica Szurmuk y Robert McKee Irwin ; colaboradores, Silvana Rabinovich ... [et al.]. — México : Siglo XXI Editores : Instituto Mora, 2009
La educación como hegemonía
Antonio Gramsci amplía la noción de Estado al incorporar a la sociedad civil y a la sociedad política. Mientras la primera es aquella donde usualmente se ubica la función hegemónica, es decir, la dirección cultural e ideológica que se desenvuelve mediante instituciones como la iglesia, sindicatos, partidos, medios masivos de comunicación y escuelas. La segunda, a la sociedad política se le puede considerar como el aparato de coerción estatal, el cual, busca conservar el sistema hegemónico establecido, mediante órganos represivos como la policía y el ejército. Por lo tanto la coerción ocupa un segundo lugar en las sociedades hegemónicas, pero puede pasar al primero en momentos de crisis.Como podemos ver la relevancia radica en demostrar, que en las sociedades contemporáneas, la manera como se mantiene el poder es mediante la producción hegemónica y sólo secundariamente a través de la coerción, [1] por lo que las instituciones de la sociedad civil cobran gran importancia, especialmente las educativas, siendo lugares de reproducción y construcción hegemónica.
Las escuelas para Gramsci son el instrumento para formar a los intelectuales, donde la complejidad de la función intelectual en los distintos Estados se puede medir objetivamente por la cantidad de escuelas especializadas y por su jerarquización. Con respecto a esto, Gramsci dice lo siguiente: “cuanto más extensa sea el área de la enseñanza y más numerosos los grados verticales de la escuela, tanto más complejo será el mundo cultural, la civilización, de un determinado Estado” [2].
Los intelectuales constituyen un instrumento de la supremacía que ejerce la clase dominante en la sociedad, lo que Gramsci define como dirección cultural y moral, es decir, como hegemonía.
De modo que para Gramsci, la conquista del poder no puede consistir simplemente en la conquista de los órganos de coerción, sino también previamente en la conquista del consenso de la mayor parte de la población, consenso que se logra actuando en el aspecto cultural para poder conseguir la hegemonía del nuevo bloque emergente, ya que sin el consenso, no se puede lograr con éxito la transformación social y una de las instituciones para llevar acabo el consenso es la escuela.
En el caso de Gramsci la creación de una nueva cultura no debe ser un saber enciclopédico, dónde sólo se ve al hombre y la mujer como un recipiente que hay que atiborrar de datos empíricos. Es la pedagogía gramsciana la que supone organización y disciplina, es mediante el desarrollo de la conciencia por lo cual se llega a comprender el valor histórico, la función de la vida, los derechos y obligaciones que a cada uno de nosotros le corresponde. En la escuela es la práctica pedagógica, donde el maestro y el alumno son sujetos activos, con relaciones recíprocas, es decir, “todo maestro sigue siendo alumno y todo alumno es maestro” [3]. En consecuencia vemos que la relación hegemónica implica una relación pedagógica.
Las escuelas deben ser un instrumento para desarrollar una contrahegemonía, que cuestione la visión del mundo, los modos de vivir y de pensar que la clase domínate ha logrado expandir en los diferentes sectores sociales.
[1] Cabe aclarar que la fuerza coercitiva puede pasar a primer plano en sociedades que se encuentran e crisis (como ya lo mencione).
[2] Manacorda, Mario, La alternativa pedagógica, 6ª ed., México, Fontamara, 2001, p. 55. El libro es una compilación de textos de varías obras de Gramsci, con algunos comentarios de Manacorda.
[3] Ibidem . p. 47.
Las escuelas para Gramsci son el instrumento para formar a los intelectuales, donde la complejidad de la función intelectual en los distintos Estados se puede medir objetivamente por la cantidad de escuelas especializadas y por su jerarquización. Con respecto a esto, Gramsci dice lo siguiente: “cuanto más extensa sea el área de la enseñanza y más numerosos los grados verticales de la escuela, tanto más complejo será el mundo cultural, la civilización, de un determinado Estado” [2].
Los intelectuales constituyen un instrumento de la supremacía que ejerce la clase dominante en la sociedad, lo que Gramsci define como dirección cultural y moral, es decir, como hegemonía.
De modo que para Gramsci, la conquista del poder no puede consistir simplemente en la conquista de los órganos de coerción, sino también previamente en la conquista del consenso de la mayor parte de la población, consenso que se logra actuando en el aspecto cultural para poder conseguir la hegemonía del nuevo bloque emergente, ya que sin el consenso, no se puede lograr con éxito la transformación social y una de las instituciones para llevar acabo el consenso es la escuela.
En el caso de Gramsci la creación de una nueva cultura no debe ser un saber enciclopédico, dónde sólo se ve al hombre y la mujer como un recipiente que hay que atiborrar de datos empíricos. Es la pedagogía gramsciana la que supone organización y disciplina, es mediante el desarrollo de la conciencia por lo cual se llega a comprender el valor histórico, la función de la vida, los derechos y obligaciones que a cada uno de nosotros le corresponde. En la escuela es la práctica pedagógica, donde el maestro y el alumno son sujetos activos, con relaciones recíprocas, es decir, “todo maestro sigue siendo alumno y todo alumno es maestro” [3]. En consecuencia vemos que la relación hegemónica implica una relación pedagógica.
Las escuelas deben ser un instrumento para desarrollar una contrahegemonía, que cuestione la visión del mundo, los modos de vivir y de pensar que la clase domínate ha logrado expandir en los diferentes sectores sociales.
[1] Cabe aclarar que la fuerza coercitiva puede pasar a primer plano en sociedades que se encuentran e crisis (como ya lo mencione).
[2] Manacorda, Mario, La alternativa pedagógica, 6ª ed., México, Fontamara, 2001, p. 55. El libro es una compilación de textos de varías obras de Gramsci, con algunos comentarios de Manacorda.
[3] Ibidem . p. 47.
LECTURAS. CARR
Ariel,
España, 2010, 224 pp.
A principios de 1961, Edward Hallet Carr, un especialista en historia soviética que estudió letras clásicas en Cambridge, pronunció un ciclo de seis conferencias en esa universidad. Su título era simple y profundo al mismo tiempo: What is History? Carr no podía sospechar que esa media docena de pláticas, publicadas por primera vez como libro ese mismo año, se convertirían en el texto historiográfico más influyente del siglo XX. Un texto que, además, fue el punto de partida de una tradición anglosajona de ensayos historiográficos de “alta divulgación” que perdura hasta nuestros días. Cincuenta años después de haber sido concebido ¿Qué es la Historia? sigue siendo un libro editado, leído y discutido; en una palabra, es un “clásico” de la historiografía occidental.1
Cuando Carr pronunció las seis conferencias referidas era conocido sobre todo por un libro sobre las relaciones internacionales del periodo de entreguerras (La crisis de los veinte años, 1919-1939) y por los tres volúmenes de La revolución bolchevique 1917-1923, aparecidos respectivamente en 1950, 1952 y 1953. Mientras escribía ¿Qué es la Historia?, Carr estaba inmerso en otra magna obra sobre la revolución rusa: Socialismo en un solo país, cuyos cinco volúmenes aparecieron entre 1958 y 1964.2 Su admiración por Marx y sus opiniones favorables al régimen soviético (particularmente a Stalin durante la posguerra temprana) le granjearon a Carr una reputación polémica, por decir lo menos, sobre todo en la medida en que la Guerra Fría se recrudeció. Su libro sobre las relaciones internacionales europeas de entreguerras, que sigue siendo lectura obligatoria entre los internacionalistas interesados en el periodo, y su monumental historia sobre la revolución rusa bastarían para que Carr ocupara un lugar privilegiado en el panorama de las ciencias sociales del siglo XX. Sin embargo, la obra por la que Carr es más conocido es el “librito” (150 páginas en una edición de bolsillo) que aquí conmemoramos.
Cabe señalar que Carr no fue un historiador profesional en ningún sentido de la palabra: no estudió historia ni fue profesor de historia; además, nunca se doctoró (ni en historia ni en ninguna otra disciplina). Las conferencias que integran ¿Qué es la Historia? fueron concebidas por él como una polémica con las principales tendencias historiográficas de la academia británica de su tiempo. No sólo sobre la práctica de la historia, sino sobre sus presupuestos ideológicos y sobre sus consecuencias políticas. Estamos, pues, frente a un texto que podríamos considerar “de batalla”; un texto cuyo éxito se debe no solamente a muchas de las ideas que plantea, sino también a la fluidez de su prosa y al tono combativo que acabo de referir y que proporciona al texto una dinámica muy peculiar.
SOBRE EL POSITIVISMO EN AMÉRICA LATINA
TERAN, Oscar , “Lección 5. El positivismo: José María Ramos Mejía y José Ingenieros”, capítulo 5, En: Historia de las ideas en la Argentina. Diez lecciones iniciales, 1810-1980. Buenos Aires, Siglo Veintiuno, pp. 127-154
QUINTANILLA PEREZ WICHT “La recepción del positivismo en Latinoamérica”, En: Pontificia Universidad Católica del Perú
QUINTANILLA PEREZ WICHT “La recepción del positivismo en Latinoamérica”, En: Pontificia Universidad Católica del Perú

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